12 oct 2011

EL CCN, FIEL A SUS PRINCIPIOS: APOSTAR A CABALLO GANADOR


Cuando desde las propias filas del Centro Canario Nacionalista (CCN) se esforzaban por argumentar la importancia de la unión del nacionalismo canario para afrontar con mayor fuerza las próximas elecciones generales del 20 de noviembre, es decir, la unidad en una única candidatura de Coalición Canaria (CC), Nueva Canarias (NC) y el propio CCN, el presidente de esta formación política nos sorprende con un acuerdo con el Partido Popular para ir juntos en las generales. Si no es porque conocemos la política y, sobre todo, a los políticos, diríamos que es un titular digno del día de los inocentes.

La trayectoria política de Ignacio González es alambicada. Desde las filas del PP, partido que abandonó en 1999, pasó a formar parte de este nuevo partido que en 2003 dejaba Coalición Canaria para emprender su camino en solitario, en un intento de ser alternativa del nacionalismo predominante de Coalición Canaria. La apuesta de Ignacio González por un nacionalismo moderado se dejó ver en el cambio de denominación del partido que pasó a llamarse Centro Canario, manteniendo las siglas CCN. Pero esta vertiente fue abandonada pocos años después para introducir de nuevo el término “Nacionalista” en el nombre de la formación. Del nacionalismo moderado se ha pasado a reivindicar este mismo año para Canarias un estado federado con vocación independentista. 

Las pasadas elecciones autonómicas el CCN acudió en coalición con otras fuerzas nacionalistas como CC y Partido Nacionalista Canario (PNC). Gracias al pacto con el PSOE, Paulino Rivero, cabeza de lista nacionalista, es actualmente presidente del Gobierno de Canarias, con el apoyo del Grupo Nacionalista Canario (CC-PNC-CCN) y del PSC-PSOE. Ignacio González es portavoz adjunto del grupo parlamentario y presidente de la comisión de Asuntos Sociales en el Parlamento de Canarias. Pero parece que esto no es suficiente y hay que apostar a caballo ganador, luego veremos lo que pasa. El caballo ganador ahora se llama PP porque veremos si la alianza entre CC y NC, tan demandada por González para Canarias y de la que se ha quedado fuera, logra el suficiente apoyo en las elecciones del 20 de noviembre para superar los dos diputados que en estos momentos tiene en el Congreso. 

Queda por ver las consecuencias de este movimiento a nivel político. Desde el punto de vista del ciudadano que ejerce su derecho al voto, está claro que es una tomadura de pelo, una más de las que hacen los políticos sin tener en cuenta el daño que le hacen a la POLÍTICA, sino pensando en el “cortoplacismo” y en el interés particular. CC deberá tomar una decisión a lo largo de la semana sobre su acuerdo autonómico con el CCN, que ya ha saltado por los aires en el Cabildo de Gran Canaria. 

Pero no nos olvidemos del papelón de los populares de José Manuel Soria que van poniendo chinchetas en el camino de Coalición Canaria a lo largo de todo el Archipiélago. Lo ocurrido en el Cabildo de El Hierro , acuerdo con el PSOE y la crisis interna en los socialistas canarios que se produjo, fue un intento de desestabilizar el pacto en el Gobierno de Canarias. Ahora es el turno del CCN, el Cabildo de Gran Canaria es el principal exponente de esa alianza. Pero cuidado, el PP está jugando con fuego y al final el que con fuego juega, termina quemándose.

7 oct 2011

DE LA ALIANZA DE LAS CIVILIZACIONES AL ESCUDO ANTIMISILES

La disolución de las Cortes Generales y la convocatoria de elecciones generales para el 20 de noviembre han puesto punto y final a la segunda legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero y las horas contadas a un Gobierno que continuará hasta su desaparición definitiva tras los comicios. Qué diferente esta segunda legislatura con aquella con la que llegó a La Moncloa. Los atentados del 11-M en Madrid provocaban un vuelco electoral en 2004 que propició la llegada de los socialistas al poder, casi sin querer, puesto que todas las encuestas daban ganador al PP.

Zapatero entró como un elefante en una cacharrería y quiso hacer muchos cambios y profundos en poco tiempo. La salida de las tropas españolas de Irak no fue bien vista por los países de la coalición, al menos en la forma que se llevó a cabo. Independientemente de que había sido una promesa política sacar a las tropas españolas de Irak, como mínimo se podía haber planificado una salida algo más coordinada con el resto de países presentes en el país. Zapatero cuestionó la transición, crispó la relación de unas autonomías con otras, utilizó el populismo más ramplón con ayudas sociales que luego tuvo que eliminar y concluyó negando una crisis económica que ahora nos devora.

El papel internacional de España en este periodo se resume a la idea de la Alianza de las Civilizaciones. Una organización internacional burocrática más ideada por Zapatero con unos fines prácticos inexistentes y que está abocada a su desaparición. Lo curioso de todo esto es el cambio drástico que va desde la primera legislatura hasta la segunda donde la contradicción toma el protagonismo en la política del presidente del Gobierno. La Alianza de Civilizaciones ha sido sustituida por el ideario defensivo del escudo antimisiles creado por la administración estadounidense de G.W. Busch y asumida por la OTAN. Zapatero de no levantarse ante el paso de la bandera estadounidense en un desfile, a dejar que las tropas americanas se instalen en Rota (Cádiz). Estados Unidos desplegará cuatro destructores, hasta 1.100 militares y 100 civiles como parte del nuevo sistema de defensa frente a los misiles balísticos de países como Irán o Corea del Norte.

Pero aún así, Zapatero tuvo la ventaja de la bonanza económica en su primera legislatura, con un crecimiento espectacular y unos índices de paro razonables. Algunos comentarios del presidente del Gobierno chuleándose de otros países por el crecimiento de España, creo que todavía tiene que retumbarle en su más profundo interior visto el suceder de los acontecimientos. Aquellas medidas populistas y electoralistas como los 400 euros del IRPF o el cheque bebé, tuvieron que ser eliminadas.

Su segundo mandato nos dejó ver a un presidente a la deriva, superado por las circunstancias, supervisado desde Europa y cuestionado dentro de su propio partido. Del Zapatero del “proceso de paz” con ETA, a tener a los abertzales a punto de tener grupo parlamentario en el Congreso después de las elecciones generales, con el poder en numerosos puebles e instituciones del País Vasco, y con la banda terrorista sin entregar sus armas y anunciar su fin definitivo.

Pero el legado más penoso del Gobierno de Zapatero son los cinco millones de parados en este país y la desazón de otros muchos trabajadores que desconfían de su futuro laboral. Es cierto que la crisis tiene un carácter global, y que los países buscan soluciones sin dar con la clave para superar la gravedad de una situación que llevamos sufriendo desde hace años. Pero, como presidente de nuestro país, es el máximo responsable de cómo se ha gestionado esta grave situación en España, y lo demás sería hablar de política ficción.

Triste salida, por lo tanto, de Zapatero de La Moncloa, por la puerta de atrás, con una grave crisis económica que le superó en todo momento y con un tramo final relegado a un segundo plano por el candidato socialista a las elecciones, Alfredo Pérez Rubalcaba,  exvicepresidente de su Gobierno que se ha convertido en la sombra alargada que lo ha terminado por oscurecer.

29 sept 2011

LA CRISIS SÍSMICA DE EL HIERRO


En todos los manuales de periodismo podemos leer los posibles efectos negativos del exceso informativo: desinformación, confusión, alarma social, etc. A los múltiples canales por los que tradicionalmente circulaba la información: prensa, radio y televisión, ahora se le ha unido con fuerza las redes sociales donde la información no está sometida en su totalidad al tratamiento periodístico, sino que sus usuarios pueden disponer plenamente de estos medios para publicar lo que consideren.

Los medios de comunicación deben ser tremendamente cuidadosos en el tratamiento de noticias que pueden crear alarma social, valorar la información, contrastarla y, en lo posible, omitir valoraciones sobre los hechos. Si no tomamos estos principios básicos del periodismo, corremos el riesgo de convertir la noticia en espectáculo, en un show que derive en confusión.

Desde el pasado mes de julio la isla de El Hierro es escenario de lo que se denomina una crisis sísmica, una larga serie de movimientos sísmicos de baja intensidad que han ido aumentando en número y magnitud en los últimos días, hasta alcanzar alguno de los sismos los 3,8 grados de magnitud en la escala de Richter. La especial orografía de la Isla, dada a desprendimientos en circunstancias normales, hacía factible que, con la sucesión de temblores superiores a tres grados y perceptibles por la población, el peligro a derrumbes en laderas aumentase y pudieran provocar daños materiales y personales. Por tal motivo, se produjo la evacuación de manera provisional de medio centenar de personas y el cierre del túnel de Los Roquillos que une los municipios de Valverde y Frontera, túnel que ya en los últimos meses había sido cerrado en varias ocasiones por culpa de los desprendimientos.

Los expertos aseguran que en estos momentos la posibilidad de que exista una erupción volcánica en la Isla es bastante baja, aunque no se descarta. Continuarán los movimientos y hasta es posible que estos aumenten en intensidad. Pese a señalar una y otra vez que de producirse una erupción, ésta no sería violenta y tendría lugar en una zona no habitada, es lógico y comprensible que la población herreña esté intranquila y preocupada. Si a esta inquietud añadimos la falta de rigor en algunas informaciones, es evidente que el efecto que se conseguirá será la confusión en el receptor y, por lo tanto,  tenemos todos los elementos necesarios para crear alarma social.

La explicación a cada medida tomada por las autoridades debe ser clara y concisa. Los más de ocho mil movimientos sísmicos que ha sufrido El Hierro es motivo suficiente para estar precavidos y así lo están haciendo las autoridades públicas. En este caso, dado que se trata de una isla, es conveniente tener atado lo que humanamente se pueda hacer con medidas preventivas a la población. Otra cosa es la naturaleza, y esa sí que no es controlable y puede llegar a sorprendernos. El Archipiélago canario es de origen volcánico, la última erupción que se ha producido en las Islas fue el Teneguía, en 1971, en La Palma. Los expertos insisten en que de haber una erupción no será explosiva y, aunque la actividad sísmica aumente, no suelen darse en el Archipiélago terremotos de gran magnitud. El mayor movimiento registrado se produjo en 1989 (5,2 grados en la escala de Richter) entre las islas de Tenerife y Gran Canaria, cuyo origen no fue volcánico. Es probable que más que la erupción en sí misma, haya mayor preocupación por los movimientos de tierra que puedan producirse con una magnitud más elevada que a los registrados hasta ahora.

Canarias y los canarios debemos convivir con nuestro entorno y los riesgos que ello conlleva. Debemos ser conscientes del origen volcánico de nuestras islas y cómo los volcanes, como el Teide en Tenerife o Timanfaya en la isla de Lanzarote, se han convertido en seña de nuestra identidad.